Módulo 2.
T9. Manejo nutricional del paciente con VIH-SIDA
- Generalidades
- Dietoterapia basada en la evidencia
- BibliografÃa y lecturas recomendadas
Generalidades
- Fue descrito por primera vez en 1981 en los Estados Unidos.
- El SÃndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es causado por la infección de un retrovirus conocido como Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)
- El VIH se transmite a través de fluidos corporales como sangre, semen, secreción vaginal y leche materna.
- La infección por VIH produce una depleción de los linfocitos tipo CD4+, lo que lleva a una inmunodeficiencia en la que el paciente pierde su capacidad de defenderse de agentes infecciosos y de reconocer células neoplásicas.
- ClÃnicamente esta inmunodeficiencia se manifiesta por:
- Inmunodeficiencia
- Infecciones oportunistas
- Complicaciones neurológicas
- Neoplasias
- Malnutrición
- Desde el punto de vista nutricional, la infección por VIH produce el SÃndrome de emaciación (SEM)  o de desgaste (wasting), el cual es un criterio diagnóstico de SIDA.
- El SEM se caracteriza por:
- Fiebre persistente
- Sudoración nocturna
- Fatiga crónica
- Diarrea crónica de causa desconocida
- Pérdida de peso involuntaria de más del 15%
- Malnutrición energético-proteica (MEP)
- La pérdida de peso mayor a un 5% en un paciente con SIDA se asocia a mayor riesgo de enfermedades oportunistas y muerte.
- La MEP en el paciente con SIDA es multifactorial. Las principales causas se presentan en el cuadro Nº 1.
Cuadro Nº 1
Causas de malnutrición en el SIDA
Reducción en el consumo oral de alimentos
- Anorexia secundaria a medicamentos
- Depresión, fatiga
- Náuseas, vómitos, diarrea crónica
- Enfermedad neurológica
- PatologÃa oral y esofágica
- Candidiasis
- Infección por herpes
- Úlceras haftosas
SÃndrome de malabsorción
- Diarrea crónica infecciosa (criptosporidiosis, CMV)
- Medicamentos
- Intolerancia a la lactosa, grasas y gluten
Demandas aumentadas
- Infecciones oportunistas
- Neoplasias
- Fiebre
Irregularidades metabólicas
- Trastornos en el metabolismo de lÃpidos y del tejido muscular
|
CategorÃa
|
Rango de IMC (Kg/m2)
|
|
MEP leve
|
18,4-17,0
|
|
MEP moderada
|
16.9-16,0
|
|
MEP severa
|
<16.0
|
             Fuente: Mataix, 2005.
- La MEP aumenta la frecuencia y la severidad de las infecciones oportunistas en el SIDA.
- Las deficiencias de energÃa, proteÃnas, ácidos grasos esenciales, cobre, selenio, zinc, hierro, piridoxina, folatos, y vitaminas A, C y E afectan directamente la respuesta inmunológica.
- La MEP está asociada directamente con la mortalidad del paciente con SIDA. Usualmente la muerte es inminente cuando el paciente alcanza un 66% de su peso ideal o un 55% de la masa magra ideal.
Dietoterapia basada en la evidencia: soporte nutricional
Los objetivos del tratamiento nutricional en el paciente con SIDA son:
- Mantener un nivel óptimo de masa proteica somática y visceral
- Evitar o corregir las deficiencias nutricionales que afecten la función inmunológica
- Minimizar el impacto de las complicaciones del SIDA que interfieren con la ingestión y absorción de nutrientes
- Mantener o mejorar la calidad de vida del paciente
           El soporte nutricional para el paciente con SIDA se realiza en dos etapas: evaluación e intervención.
- Evaluación nutricional del paciente con VIH
- Realizar una evaluación del estado nutricional completa desde el mismo momento del diagnóstico de la infección por VIH
- Determinar el estado nutricional actual del paciente y corregir las deficiencias
- Evaluar el efecto de los tratamientos y medicamentos en el estado nutricional
- Evaluar sÃntomas gastrointestinales
- Evaluar cambios en el peso corporal
- Evaluar estilo de vida y calidad de vida.
- Dar seguimiento periódico a partir de los resultados obtenidos en la evaluación nutricional inicial
- Intervención nutricional
- Referir siempre al nutricionista
- Aplicar dietoterapia individualizada
- Llevar registros de consumo, antropometrÃa y estado digestivo
- Las recomendaciones de nutrientes se presentan en el cuadro Nº 2.
Cuadro Nº 2
Recomendaciones de nutrientes en el SIDA
|
Nutriente
|
Recomendación
|
|
EnergÃa
|
- Dar GER x 1,3 para mantenimiento
- Dar GER x 1,5 para restitución
|
|
ProteÃnas
|
- 1,0-1,4 g/kg/dÃa (para mantenimiento)
- 1,5-2,0 g/kg/dÃa (para restitución de masa magra)
- Manejar con precaución el aporte proteico si hay nefropatÃa o hepatopatÃa
|
|
Grasas
|
- Preferir ácidos grasos de cadena media en pacientes con diarrea crónica o malabsorción
|
|
Vitaminas y minerales
|
- Aumentar el consumo de: β-caroteno, vitamina E, B6, B12 y ácido fólico
|
- Dar soporte nutricional o parenteral en el paciente hospitalizado o ambulatorio cuando se requiera.
- Utilizar dieta de consistencia blanda o fórmulas nutricionales lÃquidas cuando hay trastornos en la cavidad oral y esófago.
BibliografÃa y lecturas recomendadas
- Mataix, J. (2005). Nutrición y Alimentación Humana: situaciones fisiológicas y patológicas.Tomo Nº 2. p. 1442-1459. Editorial Océano-Ergon. España.
- Mahan, L. Escott-Stump, S. (2000). Nutrición y dietoterapia de Krause. p. 970-984. Editorial McGraw-Hill Interamericana. México.
- Organización Mundial de la Salud. (2010). Alimentando la esperanza: el importante papel de la nutrición en la lucha contra el VIH/SIDA. FAO y la OMS publican un nuevo manual para las personas que conviven con el VIH/SIDA. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2003/pr18/es/print.html
- Organización Mundial de la Salud. (2006). Nutrición y VIH/SIDA. Publicación Nº A59/7 de la 59ª Asamblea Mundial de la Salud.
- Organización Mundial de la Salud. (2003). Aprender a vivir con el VIH/SIDA Manual sobre cuidados y apoyo nutricionales a los enfermos de VIH/SIDA. Roma, Italia.
- Organización Mundial de la Salud. (2001). El SIDA: cuidados paliativos. Actualización técnica del ONUSIDA. Colección de Prácticas óptimas del ONUSIDA.
- Kotler, D. & Heymsfield, S. (1998). HIV infection: a model chronic illness for studying wasting diseases. Am J Clin Nutr; 68: 519–20.
- Drain, P. (2007). Micronutrients in HIV-positive persons receiving highly active antiretroviral therapy. Am J Clin Nutr; 85: 333– 45.